Solo se abre donde está la fuga
Localizamos el punto antes de tocar nada. Se acabó picar por aproximación y reponer pavimento por error.
Localizamos la tubería que pierde agua sin romper nada. Termografía, geófono y gas trazador para señalar el punto exacto, y solo se abre ahí. Te entregamos informe con la ubicación marcada, válido para el seguro y para el fontanero que haga la reparación.

Este servicio se ocupa del agua que viene de la instalación de la vivienda, no del agua de lluvia. Es una distinción que ahorra mucho dinero, porque el síntoma puede ser idéntico y la solución no tiene nada que ver: si el agua aparece siempre después de un temporal, no es este servicio sino el agua de lluvia que entra por la cubierta. Si el contador se mueve con todos los grifos cerrados, si la mancha crece igual llueva o no, o si el suelo está caliente en una zona concreta, hay una tubería perdiendo agua.
La forma antigua de encontrarla era picar por donde se sospechaba. Se rompía alicatado, se abrían tabiques y muchas veces la fuga estaba dos metros más allá. Hoy no hace falta. Con el equipo adecuado se localiza el punto antes de tocar la obra, y eso convierte una reparación de días en una de horas.
Empezamos comprobando si realmente hay pérdida, cerrando la instalación por sectores y observando el contador. Eso ya descarta la mitad de los avisos y acota el resto a un tramo concreto.
Después entra el equipo. La cámara termográfica lee las diferencias de temperatura del paramento y dibuja el recorrido del agua o del tubo de calefacción. El geófono y el correlador acústico escuchan el ruido que hace el agua al escapar por la fisura, incluso bajo pavimento o enterrada. Y cuando el agua no hace ruido suficiente, se introduce gas trazador en la tubería vacía y se detecta en superficie por donde escapa.

Una fuga de bajo caudal puede llevar meses mojando el forjado antes de asomar, y el agua viaja siguiendo la pendiente hasta salir por la junta más débil. Picar bajo la mancha acierta pocas veces. Cada intento fallido cuesta pavimento, tabique, escombro y días de obra. Y si la mancha resulta ser una franja que sube desde el rodapié, no es una fuga sino un caso para el la humedad que sube del terreno.
Localizar primero cambia la ecuación. La detección tiene un coste propio, pero suele ser menor que un solo metro cuadrado de pavimento levantado y repuesto por error. Además evita el otro coste, el invisible, que es seguir pagando en la factura el agua que se pierde bajo el suelo.
En los chalets con parcela de Salou y alrededores, la acometida enterrada es un sospechoso habitual. Se detecta por una zona de terreno que se mantiene húmeda o por vegetación que crece más en una franja concreta. La localizamos con correlación acústica y gas trazador, marcando el trazado en superficie para que la excavación sea de un metro y no de veinte.
En piscinas el diagnóstico se hace por descarte, midiendo la pérdida con el sistema de depuración parado y en marcha, lo que separa una fuga del vaso de una fuga del circuito hidráulico. En instalaciones de riego, con muchos metros de tubería y baja presión, el gas trazador es casi siempre la herramienta que resuelve.
Terminamos siempre con un informe que sirve para dos cosas. Para la compañía de seguros, porque la mayoría de pólizas de hogar cubren la localización de la avería y la reparación del daño, y necesitan un documento que acredite dónde estaba y qué la causó. Y para quien vaya a hacer la reparación, porque llega sabiendo exactamente dónde abrir.
El informe incluye fotografías, imágenes termográficas cuando aportan, la ubicación marcada sobre plano o sobre la propia superficie y una descripción de la causa probable.
Localizamos el punto antes de tocar nada. Se acabó picar por aproximación y reponer pavimento por error.
Termografía, correlación acústica y gas trazador. Cuando una no llega, entra la siguiente sin coste añadido. Llevamos el equipo completo a cada aviso.
Documento con fotos, imagen térmica y ubicación marcada, en el formato que piden los peritos.
Acometidas enterradas, riego y vasos de piscina, con marcado del trazado en superficie.
Cerramos la instalación por sectores y verificamos el contador para confirmar que hay fuga y en qué tramo.
Termografía sobre paramentos y suelos, escucha con geófono y, si hace falta, introducción de gas trazador.
Señalamos físicamente la ubicación sobre la superficie y documentamos con fotografías.
Entregamos el informe y te decimos qué implica abrir en ese punto y qué coste tiene repararlo.
Una fuga en la instalación puede pasar meses sin dar la cara, encareciendo la factura y mojando el forjado en silencio. Estas son las señales que la delatan antes de que aparezca la mancha.
Con dos de estas coincidiendo, merece la pena hacer la comprobación del contador antes de nada. Es gratis y descarta la mitad de los casos.
La prueba definitiva. Cierra todos los grifos, comprueba que no hay electrodomésticos con toma de agua en marcha y observa la ruedecilla durante diez minutos.
Urgencia: Alta
Un salto del doble o el triple en un bimestre, sin visitas ni piscina llena, casi siempre es una fuga enterrada. Cuanto más tarde se localice, más agua se paga.
Urgencia: Alta
Delata una fuga en el circuito de agua caliente bajo el pavimento. Se nota mejor por la mañana temprano y con el suelo frío alrededor.
Urgencia: Alta
La ducha pierde caudal sin motivo aparente y el problema no es el filtro del grifo. Puede indicar una fuga en un tramo antes de los puntos de consumo.
Urgencia: Media-alta
De noche, con toda la casa parada, se oye un siseo continuo en la pared o bajo el suelo. Es agua escapando por una fisura a presión.
Urgencia: Alta
En chalets con parcela, la acometida enterrada se delata así: una banda de tierra que nunca se seca o vegetación que crece más en una línea concreta.
Urgencia: Media-alta
Si la mancha crece llueva o no llueva, es fuga de instalación y este es tu servicio. Si aparece solo tras un temporal, lo que toca es reparar la filtración de la cubierta.
Buena parte de nuestros avisos llegan cuando alguien ya ha abierto una pared o levantado un pavimento sin acertar. Estos son los errores que más dinero cuestan y que la detección previa evita.
El agua sale por la junta más débil, no por donde entra. Bajo un pavimento puede recorrer varios metros siguiendo la pendiente del forjado. Abrir donde se ve la humedad acierta pocas veces y cada intento fallido cuesta material, escombro y días.
Es la respuesta habitual cuando no se localiza la fuga: cambiar la instalación entera y pasar la tubería por fuera. Resuelve, pero a un coste desproporcionado frente a localizar y reparar un punto.
Una franja que sube desde el rodapié no es una tubería rota. Si se pica buscando un tubo donde hay agua del terreno, no se encuentra nada y el problema sigue. Se distingue midiendo, no mirando.
El paso más barato del proceso y el que más se salta. Cerrar llaves de paso por sectores acota el tramo en minutos y ahorra horas de rastreo posterior.
Sin fotos ni informe del punto y la causa, la compañía de seguros puede rechazar la cobertura de la localización y del daño. Es dinero que se pierde por no dedicar quince minutos a documentar.
La tipología de edificio condiciona mucho dónde aparece la fuga y qué técnica funciona mejor para encontrarla.
Instalaciones originales de acero galvanizado que llegan al final de su vida útil. Las fugas aparecen en montantes verticales dentro de patinillos y en los tramos empotrados de cocinas y baños.
Convivencia de tramos viejos y nuevos con empalmes de materiales distintos. El punto de unión entre el tubo antiguo y el nuevo es el sospechoso número uno.
Acometida enterrada larga, riego automático y a veces piscina. Aquí el gas trazador y la correlación acústica hacen el trabajo que la termografía no puede: bajo tierra no hay diferencia térmica útil.
Fugas en el circuito bajo el pavimento, que la cámara termográfica localiza con mucha precisión porque el agua caliente dibuja el recorrido del tubo.
Fugas en las conducciones generales que discurren por el techo del aparcamiento. Suelen ser accesibles y baratas de reparar, pero llevan meses goteando antes de que alguien avise.
Rotación alta de inquilinos y averías que nadie reporta. Un contador que gira entre reservas es la forma más rápida de detectar el problema antes de la siguiente entrada.
La detección se factura como servicio propio, independiente de la reparación posterior. Lo que mueve el precio es la superficie a rastrear y si la fuga está a la vista, bajo pavimento o enterrada en el exterior.
| Trabajo | Nivel | De qué depende |
|---|---|---|
| Detección en vivienda con punto acotado | Económico | Superficie a rastrear y accesibilidad de la instalación |
| Detección en superficie amplia o varias plantas | Moderado | Metros a barrer y número de sectores a comprobar |
| Detección de acometida enterrada o riego | Moderado | Longitud del trazado y necesidad de gas trazador |
| Detección en piscina | Moderado | Requiere pruebas con depuración parada y en marcha |
| Informe pericial ampliado | Económico | Se emite aparte con imagen termográfica y plano |
Una detección cuesta bastante menos que un pavimento levantado por error. Escríbenos y te decimos el precio antes de ir.
No. Todo el proceso de localización es no destructivo: cámara termográfica, escucha acústica con geófono y gas trazador cuando el agua no suena. Solo se abre una vez marcado el punto exacto, y se abre ahí y en nada más. Es justo lo contrario del método antiguo, que consistía en picar por aproximación y reponer después lo que no era.
La mayoría se resuelven en una sola visita de entre una y tres horas. Si la instalación es larga, hay varias plantas o la fuga es de caudal muy bajo, puede requerir una segunda visita, sobre todo cuando hay que dejar la tubería con gas trazador y volver a leer. Te decimos sobre el terreno si lo vamos a resolver en el día.
Que hay una pérdida en algún punto de tu instalación, después del contador. Con todos los grifos cerrados y los electrodomésticos parados, la ruedecilla no debería moverse. Si se mueve despacio suele ser una fuga pequeña o una cisterna que rebosa hacia el desagüe; si se mueve claramente, la pérdida es importante. La prueba de sectorización, cerrando llaves de paso una a una, permite acotar el tramo antes de rastrear.
Sí. En piscinas medimos la pérdida con la depuradora parada y en marcha, lo que permite distinguir si el agua se va por el vaso o por el circuito hidráulico, y después localizamos el punto. En riego, con mucha tubería enterrada y presión baja, el método que mejor funciona es el gas trazador, marcando en superficie el punto de escape para excavar solo ahí.
Cierra todos los grifos de la vivienda y asegúrate de que la lavadora, el lavavajillas, el riego y el llenado de cisternas están parados. Anota la lectura exacta del contador, incluidos los decimales, y no uses agua durante una o dos horas. Si al volver la lectura ha cambiado, hay pérdida. Para acotar el tramo, repite la prueba cerrando la llave general de la vivienda: si el contador sigue moviéndose con la llave cerrada, la fuga está antes, en la acometida; si se para, está dentro de casa.
Sí, aunque el método cambia. En bajantes y saneamiento no hay presión, así que la escucha acústica no sirve y se trabaja con gas trazador, inspección con cámara endoscópica por el interior del tubo y pruebas de estanqueidad por sectores. Es habitual en comunidades con manchas en el techo del garaje o en patinillos, donde el olor delata que no es agua limpia. También localizamos arquetas enterradas y roturas por raíces en el tramo hasta la red general.
La mayoría de pólizas incluyen la localización de la avería además de la reparación del daño, y muchas veces el propietario no lo sabe y paga de su bolsillo. Conviene llamar a la compañía antes de contratar nada y preguntar expresamente por la cobertura de localización. Si prefieres que vayamos nosotros, emitimos el informe con el formato y el detalle que piden los peritos, para que puedas reclamar el importe después.
Depende de dónde esté. Si es una fuga en cubierta, terraza o un elemento constructivo, sí, es nuestro trabajo. Si está en la instalación de fontanería interior, te entregamos el informe con el punto marcado para que lo repare un fontanero, y coordinamos con él si lo prefieres. No cobramos por la reparación de algo que no ejecutamos, y tampoco inflamos el diagnóstico para vender una obra que no hace falta.
Se cobra como servicio independiente y resulta económico en una vivienda con la zona ya acotada. Sube cuando hay que barrer varias plantas, cuando la fuga es exterior y enterrada o cuando hace falta gas trazador. Conviene tener en cuenta que la mayoría de pólizas de hogar cubren la localización de la avería, así que en muchos casos el coste acaba asumiéndolo la compañía. Te damos el precio por teléfono antes de desplazarnos.
Localizar la fuga es el primer paso; repararla puede ser trabajo nuestro o de un fontanero según dónde esté. Estos son los servicios que sí ejecutamos, y en la home de Tejasalou, con las seis especialidades, están todos.
Localizamos el punto exacto en tu vivienda sin romper nada y te entregamos informe con la ubicación marcada. Después decides quién repara.
Dinos qué has notado: el contador que sigue girando, una mancha que crece sin llover o una zona del suelo caliente. Te damos el precio de la localización antes de desplazarnos.