Diagnóstico con medición, no a ojo
Medimos humedad en el muro y humedad relativa del aire antes de proponer nada. Capilaridad y condensación se parecen y se tratan de forma opuesta.
Hay humedades que no vienen de arriba. Suben del terreno por el muro o las genera el propio aire de la vivienda, y por eso se repiten aunque todo lo demás esté impecable. Diagnosticamos el origen con medición real antes de tocar nada, porque tratar una condensación como si fuera capilaridad es tirar el dinero.

Esta página trata la humedad que aparece en paredes, sótanos y garajes y que no tiene nada que ver con la lluvia ni con lo que pase por encima del techo. Es importante distinguirlo desde el principio, porque son problemas distintos con soluciones distintas y mucha gente lleva años pintando una pared que volverá a estropearse pase lo que pase. Cuando el origen es una tubería el trabajo es otro y empieza por la localizar la fuga de la instalación, no por el muro.
Se reconocen por el dibujo. La que baja de arriba deja un cerco con centro definido y aparece después de llover. La que sube del terreno forma una franja horizontal que arranca del rodapié, es constante todo el año y trae sal cristalizada. Y la que genera el aire de la casa se concentra en esquinas frías, detrás de los muebles y en el perímetro de las ventanas, con manchas oscuras de moho y sin cristalización blanca.
El muro está en contacto con terreno húmedo y absorbe agua como una mecha, subiéndola hasta que la evaporación la frena, normalmente entre medio metro y un metro. En la franja costera el agua del subsuelo lleva sales disueltas que cristalizan al secarse, revientan el yeso desde dentro y provocan esas eflorescencias blancas que vuelven a salir por mucho que se rasque.
Se trata cortando el ascenso, no tapándolo. Perforamos el muro a una altura determinada, inyectamos una resina hidrofugante que forma una barrera química continua y después saneamos el paramento retirando el revestimiento contaminado por sales. Reponer con un mortero de saneamiento transpirable permite que el muro siga secándose durante los meses siguientes.
Aquí no entra agua de ninguna parte: el vapor que generan las personas, la ducha y la cocina condensa al tocar las superficies más frías de la casa. Es un problema muy frecuente en viviendas que se cierran meses y se ventilan poco, y en pisos donde se han cambiado las ventanas por otras estancas sin prever ninguna entrada de aire.
El tratamiento no es un producto, es corregir el desequilibrio. Medimos temperatura y humedad relativa, localizamos los puentes térmicos y actuamos sobre la ventilación, el aislamiento del paño frío y los hábitos de uso. Aplicar un impermeabilizante sobre una pared con condensación empeora el problema, porque encierra la humedad dentro del muro.
Un muro enterrado recibe presión de agua por su cara exterior durante todo el año. Cuando la protección original falla o nunca existió, aparecen manchas oscuras, eflorescencias y ese olor cerrado característico de los aparcamientos de bloque.
Lo ideal es tratar por fuera, pero excavar el perímetro de un edificio habitado casi nunca es viable. Trabajamos entonces desde el interior con morteros impermeables y osmóticos que resisten presión negativa y, cuando el caudal lo justifica, drenaje y ventilación forzada. Son obras que se pueden hacer con el edificio en uso y por fases, y y cuando el edificio también hace agua por arriba se combinan con trabajos de los trabajos de impermeabilización del edificio.

Dos factores propios de esta costa agravan todo lo anterior. El primero es la sal: el subsuelo próximo a la costa está cargado de cloruros que aceleran la degradación del yeso y hacen que las eflorescencias reaparezcan con más fuerza. El segundo es el patrón de uso, con miles de viviendas cerradas de octubre a junio, sin ventilación y con la calefacción apagada, que es el escenario perfecto para que el moho colonice paredes y armarios.
Para los propietarios que no residen aquí todo el año hacemos la revisión, el diagnóstico y la obra sin que tengan que desplazarse, con informe fotográfico antes y después. Es más barato tratar una franja de medio metro en marzo que una pared entera de dos en septiembre.
Medimos humedad en el muro y humedad relativa del aire antes de proponer nada. Capilaridad y condensación se parecen y se tratan de forma opuesta.
Barrera química, saneado y transpirabilidad. Ningún tratamiento nuestro se basa en tapar el paramento con un producto impermeable.
En garajes y sótanos trabajamos por fases y desde el interior, sin excavar el perímetro ni cortar el acceso.
Revisión, tratamiento e informe fotográfico sin que el propietario tenga que desplazarse hasta Salou.
Recorremos la zona afectada, medimos humedad del muro a distintas alturas y registramos temperatura y humedad relativa del aire.
Te decimos si es capilaridad, condensación o muro enterrado, y por qué. Con eso el presupuesto tiene sentido.
Barrera química, mejora de ventilación, aislamiento del paño frío o revestimiento impermeable según el diagnóstico.
Retirada del revestimiento contaminado, mortero transpirable y reposición del acabado, con garantía por escrito.
Las tres humedades interiores se parecen mucho en el techo de una foto y no tienen nada que ver en el tratamiento. Esta es la forma de distinguirlas antes de que venga nadie, con lo que ya puedes ver desde el salón.
Acertar aquí es la mitad del trabajo. Tratar una condensación como si fuera capilaridad no solo no funciona: empeora el problema.
Capilaridad. La altura es constante en todo el paño y suele quedarse entre medio metro y un metro. Aparece igual en verano que en invierno porque no depende del ambiente.
Urgencia: Media, no urgente pero progresiva
Eflorescencias de sal cristalizada. Es la firma inequívoca del agua que sube del terreno: la sal viene disuelta en ella y cristaliza al evaporarse, reventando el yeso desde dentro.
Urgencia: Media
Condensación. Se concentra donde el aire circula menos y la superficie está más fría. Empeora en invierno y en viviendas que se ventilan poco.
Urgencia: Media, con riesgo para la salud
Indicador temprano de exceso de humedad relativa. Si el cristal amanece empañado a diario, el aire de la vivienda está saturado y las paredes frías serán las siguientes.
Urgencia: Baja, pero es el aviso
El agua avanza por detrás de la capa de pintura y la despega. Si al pinchar la burbuja sale humedad, el paramento está mojado por dentro, no solo en superficie.
Urgencia: Media-alta
Típico de sótanos, garajes y bajos. Indica moho activo en algún punto, muchas veces detrás de un mueble o en el arranque de un muro enterrado.
Urgencia: Media
Si dudas entre dos, no elijas: medimos. El higrómetro en el muro y la lectura de humedad relativa del aire despejan la duda en una visita.
La humedad interior es el problema del hogar con más soluciones falsas en circulación. Estas son las cinco que más veces nos encontramos ya aplicadas cuando llegamos.
Crea una película impermeable que no detiene el agua: la desplaza. El muro sigue absorbiendo, la humedad se acumula detrás y revienta la pintura unos centímetros más arriba. En condensación es aún peor, porque impide que la pared transpire.
Deja de verse y sigue avanzando. Al cabo de un tiempo el moho coloniza la cámara entre el forro y el muro, y entonces hay que retirar todo lo instalado además de tratar el problema original.
Alivia los síntomas de una condensación mientras está enchufado, pero no corrige el puente térmico ni la falta de ventilación que la causan. Es un parche continuo con factura de luz.
El mortero de cemento común es denso y poco transpirable. Aplicado sobre un muro con sales, se degrada en meses. Para eso existen los morteros de saneamiento macroporosos, que dejan salir el vapor y almacenan las sales sin romperse.
Aunque se corte el ascenso con una barrera química, el yeso viejo sigue cargado de sales higroscópicas que captan humedad del aire por sí solas. Si no se retira, la mancha reaparece con el muro ya seco.
La proximidad al mar y el nivel freático marcan mucho el tipo de humedad que nos encontramos. Estas son las combinaciones que más se repiten en el municipio.
Muros en contacto con terreno y nivel freático alto por la cercanía al mar. Capilaridad con eflorescencias abundantes, agravada por la salinidad del subsuelo, que hace que las sales reaparezcan con más fuerza.
Presión de agua por la cara exterior durante todo el año, olor cerrado y moho en el arranque de los muros. Se trata desde dentro y por fases, con el aparcamiento en uso.
El escenario perfecto para la condensación: sin ventilación, sin calefacción y con la ropa y los colchones dentro. Se abre la puerta en junio y el moho ha colonizado armarios y paredes norte.
Cambiar carpinterías por otras estancas sin prever entrada de aire dispara la condensación. Es un problema creciente en rehabilitaciones recientes de todo el municipio.
Medianeras que dan a patios estrechos y poco soleados. La cara norte de esos muros se mantiene fría todo el invierno y condensa antes que el resto de la casa.
Casas con sótano o semisótano en parcela con desnivel. El muro enterrado recibe el agua de escorrentía de la ladera y el drenaje perimetral, cuando existe, suele estar colmatado de raíces.
Casi todos los tratamientos se calculan por metro lineal de muro afectado o por metro cuadrado de paramento a sanear. Lo que más influye es la longitud del muro y si hay que retirar y reponer el acabado existente.
| Trabajo | Nivel | De qué depende |
|---|---|---|
| Diagnóstico con medición e informe | Económico | Se emite como servicio propio y se descuenta si se contrata la obra |
| Mejora de ventilación en condensación | Económico | Número de estancias y tipo de sistema de aireación |
| Barrera química contra capilaridad | Moderado | Metros lineales de muro y espesor a perforar |
| Saneado y mortero transpirable | Moderado | Superficie de paramento y acabado a reponer |
| Tratamiento interior de sótano o garaje | Premium | Superficie, presión de agua y necesidad de drenaje |
El diagnóstico marca el precio, así que empezamos por ahí. Pide la visita y te decimos qué tienes y qué cuesta arreglarlo.
Por la forma y por el momento en que aparece. La capilaridad dibuja una franja horizontal que sube desde el rodapié, es constante durante todo el año y deja polvo blanco de sal cristalizada. La condensación se concentra en esquinas frías, detrás de los muebles y alrededor de las ventanas, empeora en invierno y produce manchas oscuras de moho sin cristalización. La confusión es frecuente y tratar una como si fuera la otra no funciona, por eso medimos antes de proponer nada.
Como solución, no. Como parche estético, unos meses. Estos productos crean una película impermeable sobre el paramento, así que el agua sigue subiendo por el muro y se acumula detrás, hasta que revienta la pintura un poco más arriba. En condensación el efecto es peor, porque impiden que la pared transpire. Lo correcto es cortar el origen y reponer con materiales que dejen salir el vapor.
Una vez colocada la barrera química, el muro empieza a secarse de forma progresiva y el proceso lleva semanas o incluso meses, según el espesor, el material y la ventilación de la estancia. Por eso el acabado final no se repone el mismo día: se sanea, se aplica mortero transpirable y se espera a que el paramento estabilice antes de pintar. Quien promete una pared seca y pintada en dos días está tapando, no tratando.
Sí, y en los garajes de los bloques de Salou es la situación habitual. Trabajamos desde el interior, sin excavar el perímetro del edificio, y organizamos la obra por fases para que siempre queden plazas accesibles. Los productos que utilizamos permiten la aplicación con el aparcamiento en uso, respetando los tiempos de curado y ventilación. En comunidades preparamos el plan de fases junto con el administrador.
El moho sí puede serlo, sobre todo para personas con asma, alergias respiratorias o defensas bajas, y para niños pequeños. No es alarmismo: una vivienda con moho visible en varias estancias tiene un problema de salubridad, no solo estético. Las esporas se dispersan al mover muebles o al limpiar en seco. Si hay superficies con moho, conviene limpiarlas con guantes y mascarilla, ventilar durante el proceso y, sobre todo, corregir la causa, porque mientras el paramento siga húmedo el moho vuelve siempre.
Puede servir y puede empeorarlo, según cómo se haga. Aislar por dentro sube la temperatura de la cara interior del muro y reduce la condensación superficial, que es lo que se ve. Pero si no se coloca una barrera de vapor correctamente situada, el punto de rocío se desplaza hacia dentro del cerramiento y la condensación pasa a producirse dentro del muro, donde no se ve hasta que hay daño estructural. Por eso el aislamiento interior se calcula, no se improvisa.
Lo ideal es dejar una ventilación mínima permanente: rejillas de admisión en las carpinterías o un extractor higrorregulable en el baño que funcione con la vivienda vacía. La alternativa casera es pedir a alguien que abra la casa una hora cada dos o tres semanas. También ayuda dejar los armarios entreabiertos, no guardar ropa ni colchones herméticamente y no cerrar las puertas interiores. Es mucho más barato que tratar una pared entera en junio.
La inyección de una barrera química en una estancia se ejecuta en uno o dos días. El saneado del paramento y el mortero transpirable, otros dos o tres. Se puede vivir en la vivienda durante toda la obra: hay polvo al picar el revestimiento y conviene proteger muebles, pero no es una obra que obligue a salir. Lo que lleva tiempo no es el trabajo, sino el secado posterior del muro, que sigue su curso con la casa habitada con normalidad.
Se calcula por metro lineal de muro en el caso de la capilaridad y por metro cuadrado cuando hay que sanear y reponer el paramento. Una intervención de ventilación por condensación es económica. Una barrera química con saneado completo se mueve en un nivel moderado, y un tratamiento interior de sótano con drenaje es el más alto. Empezamos siempre por el diagnóstico, que es lo que permite dar un precio real.
Si la humedad no sube del terreno ni la genera el aire, el origen está en otro sitio y el tratamiento es distinto. Aquí tienes el resto de servicios; en el inicio, con todos los servicios de la empresa, se explica cómo distinguir cada caso.
Si la mancha vuelve cada invierno, el problema no es la pintura. Medimos, te decimos de dónde sale el agua y cómo se corta el origen para que no vuelva.
Cuéntanos dónde aparece la mancha, a qué altura y desde cuándo. Vamos, medimos el muro y el aire, y te decimos de dónde sale el agua antes de presupuestar nada.